
Durante la Edad Media, cristianos. árabes y judíos habían convivido y colaborado más o menos amistosamente, pero nunca hubo una completa fusión racial, religiosa ni cultural, en contraste con el resto de Europa, en España podían sentirse seguros, ya que hacia los siglos XIII Y XIV habían sido expulsados de Francia e Inglaterra. Las leyes judías prohibían los matrimonios mixtos. También estuvieron prohibidos por leyes cristianas desde el Concilio de Elvira en 306, a pesar de tales prohibiciones se realizaban matrimonios mixtos. Sin embargo, las leyes no se aplicaban estrictamente. Las persecuciones antisemitas durante la época visigoda inclinaron a los judíos españoles a aliarse con los invasores musulmanes, a los que consideraron como libertadores. Los árabes premiaron esta colaboración asignando a las comunidades judías el control de ciertas plazas importantes. Estas comunidades se desarrollaron rápidamente y adquirieron gran prosperidad, como en Córdoba, Sevilla, Granada, Toledo y en otras muchas ciudades. La época del Califato de Córdoba marcó el apogeo de los árabes y los judíos españoles de Andalucía.
los judíos estaban organizados en forma de comunidades locales autónomas, semejantes a los municipios, llamadas aljamas. La aljama fue la agrupación de personas que, a veces, no vivían en la misma ciudad sin en aldeas o villas circundante. El gran instrumento de la cultura rabínica es el Talmud.
Lo cierto es que los judíos tuvieron problemas los últimos tiempos, hasta la invasión musulmana de la Península en el año 711. No es de extrañar que los árabes fueran contemplados como auténticos liberadores. Estos no solo toleraban las prácticas mosaicas, sino que confiaron totalmente en la capacidad política de los judíos puesto que en ocasiones les encomendaron la defensa de las plazas recién conquistadas a los cristianos. Entre los mozárabes se conservó viva la tradición de la participación israelita en la “pérdida de España”.
Hacia los siglos XIV-XV, gran parte de la población judía se convirtió al cristianismo, muchos insinceramente y por temor, otros muchos de buena fe y por convicción, a causa de los esfuerzos proselitistas de dominicos y franciscanos, como el valenciano San Vicente Ferrer (1350-1419), predicador y teólogo, quien defendió a los judíos contra los ataques del populacho en 1391. El hecho de que aumentara considerablemente el número de judíos conversos causó la disminución de comunidades judías y su pérdida de influencia social.
Ante la oposición cada vez más intensa del pueblo, los reyes tomaron una serie de medidas para resolver el problema de los judíos y de los conversos insinceros. . El colaboracionismo de los judíos del siglo VIII con los invasores árabes no había desaparecido de la memoria de los españoles. Y en este momento crucial de finales del siglo XV, cuando estaba a punto de consolidarse la unidad nacional, existía la creencia más o menos justificada, de que elementos judíos, por sus relaciones con los árabes del norte de África, representaban un peligro para el Estado. La reina Isabel, trató de forjar una unidad religiosa que disminuyera el problema político tal como se percibía. Y así se promulgó el edicto de expulsión para aquellos judíos que no adoptaran el cristianismo. Muchos optaron por la conversión, otros prefirieron el exilio, extendiéndose por las regiones del norte de África, Turquía, y los Países Bajos. Los que quedaron en España estaban ya casi completamente asimilados medio siglo después. Los que partieron, llamados sefarditas, continuaron hablando y escribiendo castellano hasta nuestros días. En fechas más recientes, muchos de los sefarditas han emigrado a Israel, donde irónicamente son consideran ciudadanos de segunda clase, ya que existe una discriminación innegable en favor de los israelíes procedentes del norte de Europa.
Se les obligaba a llevar ropas especiales que les identificaran, lo más notable de estas ropas era un cinturón amarillo, en el siglo XII se promulgaron leyes que les obligaba a vestir de color azúl-negro profundo.
los judíos estaban organizados en forma de comunidades locales autónomas, semejantes a los municipios, llamadas aljamas. La aljama fue la agrupación de personas que, a veces, no vivían en la misma ciudad sin en aldeas o villas circundante. El gran instrumento de la cultura rabínica es el Talmud.
Lo cierto es que los judíos tuvieron problemas los últimos tiempos, hasta la invasión musulmana de la Península en el año 711. No es de extrañar que los árabes fueran contemplados como auténticos liberadores. Estos no solo toleraban las prácticas mosaicas, sino que confiaron totalmente en la capacidad política de los judíos puesto que en ocasiones les encomendaron la defensa de las plazas recién conquistadas a los cristianos. Entre los mozárabes se conservó viva la tradición de la participación israelita en la “pérdida de España”.
Hacia los siglos XIV-XV, gran parte de la población judía se convirtió al cristianismo, muchos insinceramente y por temor, otros muchos de buena fe y por convicción, a causa de los esfuerzos proselitistas de dominicos y franciscanos, como el valenciano San Vicente Ferrer (1350-1419), predicador y teólogo, quien defendió a los judíos contra los ataques del populacho en 1391. El hecho de que aumentara considerablemente el número de judíos conversos causó la disminución de comunidades judías y su pérdida de influencia social.
Ante la oposición cada vez más intensa del pueblo, los reyes tomaron una serie de medidas para resolver el problema de los judíos y de los conversos insinceros. . El colaboracionismo de los judíos del siglo VIII con los invasores árabes no había desaparecido de la memoria de los españoles. Y en este momento crucial de finales del siglo XV, cuando estaba a punto de consolidarse la unidad nacional, existía la creencia más o menos justificada, de que elementos judíos, por sus relaciones con los árabes del norte de África, representaban un peligro para el Estado. La reina Isabel, trató de forjar una unidad religiosa que disminuyera el problema político tal como se percibía. Y así se promulgó el edicto de expulsión para aquellos judíos que no adoptaran el cristianismo. Muchos optaron por la conversión, otros prefirieron el exilio, extendiéndose por las regiones del norte de África, Turquía, y los Países Bajos. Los que quedaron en España estaban ya casi completamente asimilados medio siglo después. Los que partieron, llamados sefarditas, continuaron hablando y escribiendo castellano hasta nuestros días. En fechas más recientes, muchos de los sefarditas han emigrado a Israel, donde irónicamente son consideran ciudadanos de segunda clase, ya que existe una discriminación innegable en favor de los israelíes procedentes del norte de Europa.
Se les obligaba a llevar ropas especiales que les identificaran, lo más notable de estas ropas era un cinturón amarillo, en el siglo XII se promulgaron leyes que les obligaba a vestir de color azúl-negro profundo.
Sefarad es el término que utilizaban los judíos para referirse a España. Los judíos españoles son sefardí es y esta palabra es la que se usa hasta hoy en día para señalar a los judíos de raíces penínsulares (antes de que fueran expulsados en 1492).
PERSONAJES JUDIOS DE LA EDAD MEDIA
Judah Ha´Levi, Maimónides, Denjamín de Tudela, Avicebrón,Abraham Ben David, Mosé Aben Ezra, Samuel Ibn Nagrella,Abraham Ben Meir ibn Ezra.
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Judah Ha´Levi, Maimónides, Denjamín de Tudela, Avicebrón,Abraham Ben David, Mosé Aben Ezra, Samuel Ibn Nagrella,Abraham Ben Meir ibn Ezra.
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